Y tú, ¿comunicas como una jirafa?

 

“Ester tenía mucho trabajo ese día en la oficina y cada vez se notaba más nerviosa porque veía que no cumpliría el plazo de entrega. A su vez,  veía cómo su compañera Valentina parecía tranquila mientras realizaba sus tareas. En un momento de tensión Ester le dice a Valentina:   - ¿No ves cómo estoy?  ¡Nunca me ayudas, ni cuando tienes menos trabajo que yo!”

 

Estoy segura que a lo largo de nuestra vida todos hemos vivido alguna situación similar, tanto en nuestro puesto de trabajo como en nuestra vida cotidiana.

 

Marshall B. Rosenberg elaboró una herramienta de comunicación llamada Comunicación No Violenta (CNV), cuya esencia según él es “dar desde el corazón”. De una manera muy resumida: ésta se basa en habilidades concretas del lenguaje y comunicación que nos permite mantener nuestra “esencia humana” en situaciones extremas. En muchas ocasiones de nuestra vida surgen conflictos, y esta manera de comunicar es potencialmente valiosa para expresar nuestras necesidades sin perjudicar nuestras relaciones, además de enriquecerlas.

 

La CNV utiliza dos animales como figuras opuestas para representar diferentes estilos de comunicación: la jirafa y el chacal. La jirafa es el animal terrestre con el corazón más grande y tiene un largo cuello que le da una buena perspectiva, visión y paciencia para escuchar y expresarse desde el corazón. Además, el moverse despacio le permite pensar antes de actuar impulsivamente. En contraposición, el chacal que al estar más cerca del suelo pierde la perspectiva, y su rapidez de movimientos se traduce en un flujo comunicativo basado en juicios o críticas.

 

Bien, ¡vayamos al grano! La CNV, o como comunicaría la jirafa, se podría resumir en cuatro componentes: observación, sentimiento, necesidades y petición.

 

    1.   Observación: de lo que está ocurriendo sin evaluar los hechos. La mayoría de nuestras observaciones contienen juicios y críticas, es por eso que debemos separarlas de los hechos. Ejemplos:

   Observar CON evaluación: "María siempre deja las cosas para el último momento" / "Pablo juega mal al tenis", o SIN evaluación: "María estudió para el examen la noche anterior" / "Pablo ha perdido los últimos partidos de tenis".

 

    2.     Sentimientos: identificarlos y expresarlos. Debemos distinguir entre lo que sentimos y lo que pensamos de los demás hacia nosotros, pues es más fácil conectar con los demás. Marshall B. Rosenberg también nos dice que debemos distinguir entre lo que sentimos y lo que pensamos o creemos que somos. Recordemos que, muchas veces, juicios y críticas que expresamos sobre los demás suelen ser el resultado de nuestras propias necesidades. Ejemplo: “tu trabajo te importa más que yo” expresa la necesidad de más afecto o atención. O “es que no me entiendes”, que expresa la insatisfacción de la necesidad de ser comprendido. 

 

    3.     Necesidades: Rosenberg dice que tenemos cuatro opciones cuando recibimos un comentario negativo: 1) echarnos la culpa 2) culpar a la otra persona 3) darnos cuenta de nuestros sentimientos y necesidades y 4) darnos cuenta de los sentimientos y necesidades que oculta el mensaje de la otra persona.

 

Si expresamos nuestras necesidades es más probable que podamos satisfacerlas. Debemos responsabilizarnos de nuestras intenciones y acciones.

 

    4.     Petición: requiere ser completamente consciente de qué queremos obtener. El objetivo de este tipo de peticiones es una relación en la que haya empatía y honestidad y debemos utilizar un lenguaje positivo, y también recordando a la otra persona que sólo deben hacer aquello que pedimos si realmente quieren. Cuando hacemos una petición puede percibirse como una exigencia: el grado en que resulte así irá relacionado con la consecuencia que se dará si no se cumple con la petición. 

 

La CNV nos ayuda a cambiar la forma en que escuchamos a los demás, a expresarnos de una manera sincera y empática, a la vez que respetuosa y compasiva hacia los demás. 

 

Podríamos extendernos mucho más, pero este resumen es una buena manera de empezar a ver el mundo con “otras gafas” y, ¡muy importante!: responsabilizarnos de nuestra comunicación, de nuestras intenciones y de nuestras necesidades. A veces cuesta dejar ir patrones viejos e instaurar nuevos, pero vale la pena probar aquellos que sabemos nos aportarán riqueza, tranquilidad y nos ayudarán a alcanzar nuestros objetivos propios y mejorar nuestras relaciones.

 

Al final, ¡tú eliges si comunicas como una jirafa o un chacal!

 

Marian Marín

Licenciada en Psicología

Postgraduada en Neuropsicología

Máster en RRHH

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